Los dos tipos de cartas o naipes de póker más habituales tienen que ver con el material del que están hechas. Pueden ser de plástico o de papel-cartón (cartulina) plastificado. La calidad de las cartas, así como su resistencia y su durabilidad, dependen precisamente del material. Por supuesto, las más económicas son las que están fabricadas en cartulina o papel-cartón, recubiertas por una fina lámina plastificada por ambas caras; pero también es cierto que son mucho menos resistentes. Estos naipes pueden aguantar bien uno o dos torneos, pero los de plástico pueden llegar a durar bastante más tiempo, dependiendo de las veces que las utilices.

La otra opción son los naipes de plástico. Lógicamente, son mucho más duraderos que los de papel-cartón, así como más cómodos a la hora de repartirlos, mezclarlos y recogerlos. Sus ventajas son muchas: es mucho más difícil doblarlos, estropearlos o rasgarlos, y recuperan bien su forma inicial. Otro plus es que resulta más complicado marcarlos, y se manchan mucho menos. Durante las partidas de póker (Texas Hold´em) es habitual que los jugadores coloquen sus cartas sobre la mesa, boca abajo, y se limiten a levantar una esquina para saber cuál es cada una. Por esta razón las cartas de papel-cartón quedan combadas y tardan en volver a su ser, mientras que las de plástico recuperan inmediatamente su forma.

Otra ventaja de estos naipes es que son lavables; cuando se manchan, basta con pasarles una bayeta húmeda, quizás con un poco de jabón, para limpiarlas. Esto significa que son bastante más caras que las de cartulina, pero aún así se trata de un precio muy asequible, y si juegas al póker de forma regular te saldrán muy rentables. Y comprobarás que, una vez juegues una partida con cartas plásticas, ya no querrás saber nada de los naipes de menor calidad.

Hay diferentes fabricantes, dependiendo de gustos en el diseño y lógicamente de presupuesto: Fournier, Copag, Kem, Bicycle, Modiano, etc.

La sensación en el tacto, en mezclarlas, en repartir, es inigualable.

 

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